Elsa Nuñez pinta la Nostalgia. Es decir, la personifica y hace de ella su protagonista primordial. Hay un aire decimonónico en sus óleos, de figuras femeninas ataviadas a la usanza de antaño, que nos traen la añoranza de un mundo misterioso y de una época serena en la que todavía eran posibles la poesía y el romance incondicional y fiel.